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Pastoral 30 ABRIL 2023

Pastoral 30 de Abril - Ap. Alberto Magno Sales de Oliveira

¡La Iglesia Equilibrada!

¡La Iglesia Equilibrada! ¡El Ala Comunitaria + el Ala Corporativa = Iglesia Equilibrada! A) La Célula – El pequeño grupo. 1. Natural – En el mundo natural, las células forman la base para toda la vida. La Célula es la unidad de vida más básica. El ADN contenido en el núcleo de nuestras células almacena informaciones suficientes para la construcción de más células y, también, para la construcción de un cuerpo humano completo.

2. Espiritual – En el mundo espiritual, la célula es la unidad básica de la comunidad viva que es la Iglesia. La propia vida de Cristo está en la célula. Cristo es el ADN de la vida en la célula. La célula es donde experimentamos Su Presencia con nosotros, Su poder por medio de nosotros y Su propósito para nosotros.

La Célula es el primer lugar en que deberíamos experimentar los dones manifiestos del Señor Jesús. A la medida que los dones del Espíritu Santo son manifestados en la célula, el Cristo que habita en usted toca mi vida y el Cristo que habita en mí toca su vida.

 

B) La Iglesia Corporativa – La Celebración.

 

  1. Lo Natural – (Organismos multicelulares) – Un organismo unicelular tiene que realizar todas las funciones de la vida por cuenta propia. Pero, las células en un organismo multicelular no necesitan trabajar solitas. Cada célula depende de otras células para que cumpla sus debidas funciones. Esa interacción ayuda todo el cuerpo a permanecer vivo y a cumplir mucho más que la suma total de las células trabajando independientemente.

En un organismo multicelular las células son organizadas en tejidos, que son grupos de células semejantes y que hacen el mismo tipo de trabajo. Las células en un tejido parecen ser idénticas. En un organismo multicelular, tejidos diferentes son organizados en órganos, estructuras hechas de varios tejidos diferentes que trabajan juntos para hacer un determinado trabajo. Un grupo de órganos trabajando juntos componen un sistema de órganos o un sistema de cuerpo.

La relación entre la célula individual y el Cuerpo total puede ser comparada a una relación entre una jarra zambullida en el Golfo de México y el propio Golfo. Si zambullimos la jarra en el Golfo de México y la sacamos llena de agua, todo lo que habrá dentro de la jarra es del “Golfo de México”, pero ni todo el Golfo de México estará dentro de la jarra. La totalidad del Golfo de México no pude ser colocada dentro de una única jarra.

De manera semejante, cada célula transborda con la plenitud del Cuerpo de Cristo en la comunidad. Cada célula es la Iglesia, más la totalidad de la Iglesia es mayor que una sencilla célula. Solamente cuando todas las expresiones locales del Cuerpo de Cristo fluyen juntas es que tenemos el Cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todos (Efesios 1:22-23). Ese sistema es lo que llamamos en la realidad de se

 

  1. Lo Espiritual – El Cuerpo de Cristo consiste de células conectadas e interdependientes, no células aisladas o desconectadas. Donde no hay células, hay solamente una gran masa. Podemos hasta tener una multitud de células desconectadas unas de otras. Cuando tenemos células vitalmente conectadas unas con las otras e indirectamente ligadas a la cabeza, entonces tenemos verdaderamente un cuerpo.

La manera primaria por la cual cada célula se desarrolla y es edificada es a través de la manifestación de los “dones funcionales”, que son la expresión del desarrollo común del Cuerpo de Cristo. Solamente de esta forma podemos experimentar lo que está escrito en Efesios 4:16: “…de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. En la medida que cada miembro del Cuerpo realiza su función, trabajando junto a otros miembros o células, es que podemos experimentar la expresión completa de la vida de Cristo en la comunidad y en la corporación, las dos alas del águila que es la Iglesia del Señor Jesús.

 

En Efesios 1:15-19 el apóstol Pablo declaró: “Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza.” ¡Esta es también nuestra oración al Señor!

 

En el Amor del Señor y en la Lucha por el Reino, Alberto Magno y Gladys de Sales, sus pastores.